Turó de la Rovira: Encofrados

Turó de la Rovira, 2018

Impresión digital 100x70cm

El Turó de la Rovira es una montaña urbana situada en Barcelona, que se ha ido horadando y remodelando a lo largo de la historia, como reflejo de la historia de la ciudad.

 

En la construcción del ensanche de Barcelona durante la primera mitad del siglo XX, los áridos y la mezcla utilizados provenían principalmente de las canteras situadas en el Turó de la Rovira. Durante la posguerra, en la cima del Turó —sobre los restos de las baterías antiaéreas instaladas durante la Guerra Civil— se construyó el núcleo de barracas llamado Los Cañones. Los primeros habitantes de la zona, bajaban a la ciudad a recoger los escombros de los edificios destruidos por la guerra, para construir sus barracas. Así, el material que décadas antes se había extraído de la montaña, volvía a formar parte de ella.

 

En 1990 Pasqual Maragall, rodeado de fotógrafos y periodistas, da el primer golpe de martillo para derribar las últimas barracas de Barcelona —las del barrio de los Cañones—, como parte del proceso de lavado de cara de la ciudad para los Juegos Olímpicos de 1992. Entonces, los restos de las barracas vuelven a formar parte del sustrato de la montaña, convirtiéndose en una capa más de sedimento que convive hoy con la vegetación y las nuevas vías de acceso adaptadas al turismo.

 

Aún se pueden ver en la cima del Turó algunas de las calles del antiguo barrio de barracas, que fueron construidas por los propios vecinos. En su mayoría eran escaleras, construidas mediante encofrados de cemento adaptados a las formas de la roca del Turó. Una estructura simple pero fundamental, que se funde con la montaña, la parasita, convirtiéndola en urbanismo, adaptando su relieve a la escala humana.

 

Turó de la Rovira: Encofrados (2018 / 2019) es un conjunto formado por una serie de piezas escultóricas y dos fotografías, creado a partir de la repetición de ese gesto constructivo. Para su realización se han instalado varios encofrados de madera directamente sobre la superficie del Turó, en el orificio que quedó en el terreno de la cantera de Can Baró —el único espacio plano del barrio, que tras el cierre de la cantera fue utilizado como campo de fútbol local y, actualmente, como aparcamiento público—. A partir de estas estructuras de madera, se han construido los encofrados: una serie de piezas de poliuretano expandido flexible que se adaptan a la forma de la montaña a la vez que registran su superficie. A estas piezas se suma una fotografía en la que se puede ver uno de los encofrados en la pared del Turó, y una fotografía de las escaleras del antiguo barrio de Los Cañones.

Encofrados, 2019

Impresión digital sobre papel Cyclus Print 21x29,7cm

Encofrados, 2019

Poliuretano expandido flexible y madera. Medidas variables

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Turó de la Rovira is an urban hill located in Barcelona, ​​which has been excavated and remodeled throughout history, reflecting the history of the city.

 

In the construction of the Eixample (enlargement) of Barcelona during the first half of the 20th century, the aggregates and building materials used were mainly extracted from the quarries located in the Turó de la Rovira. During the postwar period, a shanties area called Los Cañones was built on the top of the hill —using the remains of anti-aircraft batteries installed during the Civil War—. The first inhabitants of the area went down to the city to collect the rubble of the buildings destroyed by the war, to build their shanties. Thus, the material that decades before had been extracted from the mountain, became once again part of it.

 

In 1990, Pasqual Maragall (the mayor of Barcelona at that moment), surrounded by photographers and journalists, took the first blow of a hammer to knock down the last shanties in Barcelona —those located in the neighborhood of Los Cañones— as part of the process of embellishing the city's image for the 1992 Olympic Games. Then, the remains of the shanties became part of the substrate of the mountain, becoming one more layer of sediment that coexists today with vegetation and new access roads adapted to tourism.

 

On the top of the Turó, some of the streets of the old quarter of shanties can still be found, which were built by the neighbors themselves. Most of these streets were stairs, built with concrete using formworks to adapt them to the shape of the Turó rock. This is a simple but fundamental structure, which merges with the mountain, parasitizing it, turning it into urbanism by adapting its relief to the human scale.

 

Turó de la Rovira: Formwork (2018/2019) consists of a series of sculptural pieces and two photographs, created by repeating that constructive gesture. For its realization, several wooden formwork have been installed directly on the surface of the Turó, in the hole left by the Can Baró quarry —the only flat area in ​​the district, which after the closure of the quarry was used as a football field and, currently, as public parking—. The formwork pieces have been built using these wooden structures. The result is a series of flexible expanded polyurethane pieces that adapt to the shape of the mountain while recording its surface. Along with these pieces there is a photograph of one of the formwork on the surface of the Turó, and a photograph of the stairs of the old neighborhood of Los Cañones.

Images (from top to bottom):

1. Turó de la Rovira, 2018

Digital print 100x70cm

2. Formwork, 2019

Digital printing on Cyclus Print paper 21x29,7cm

 

3. Formwork, 2019

Flexible expanded polyurethane and wood

Dimensions variable