Como un monumento al colapso

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Como un monumento al colapso, 2020

Instalación. Escayola, loza, cobre, granito, mármol, cera, parafina, resina, silicona, acero y DM.

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El barro es realmente muy distinto del granito, y debería tratarse de otro modo. El barro se queda en su sitio, húmedo y denso y pringoso y productivo. El barro está bajo los pies. La gente deja huellas en el barro. Como barro acepto los pies. Acepto el peso. Trato de dar apoyo, me gusta ser acomodaticia. Los que me toman por granito dicen que no es así, pero no han prestado atención a dónde ponían los pies. Por eso la casa está toda sucia y llena de pisadas.

 

Ursula K. Leguin, Being taken for granite.

 

Como un monumento al colapso (2020) nace como un diálogo con el lugar en el que se ubica: el Monasterio de la Cartuja, en Sevilla, un espacio atravesado —a nivel material y simbólico— por numerosos relatos históricos. En su origen, este lugar tiene un vínculo material con el río Guadalquivir y con las arcillas de su lecho, que propiciaron el asentamiento de los primeros hornos alfareros almohades en la zona. En 1400 se fundó el monasterio cartujo, que más tarde se convertiría —entre otros— en fábrica de loza, en pabellón real durante la Expo92 y, finalmente, en conjunto monumental y centro de arte contemporáneo.

Entendiendo el conjunto como una construcción permeable, en la que distintas capas y fragmentos van emergiendo y sumergiéndose en sus superficies, este proyecto pretende llevar a cabo una relectura de este edificio-monumento, para reflexionar sobre las formas de construcción de la historia y materialización de la memoria, en medio de un momento de colapso (ecológico, económico...) como el que vivimos, en el que el pasado se nos muestra borroso y el futuro negado.

A partir de un capitel original ubicado en el atrio de entrada a la iglesia, se han generado una serie de copias mediante procesos de reproducción de moldes y contramoldes. Las piezas huecas resultantes están hechas de diferentes materiales vinculados con el edificio —como la loza, el mármol y el granito— en estado más o menos poroso y permeable. Éstas se sitúan en distintos espacios interiores y exteriores, en línea recta, creando una traza ficticia que atraviesa el edificio desde el atrio hasta la huerta del claustrón. De esta manera, se pretende reconstruir otra posible traza que se cruza con las existentes —las de los hornos de la fábrica de loza y las del claustrón del monasterio cartujo— generando otro tiempo más que se superpone y que, a su vez, propone visitar el edificio de un forma diferente.

En el espacio expositivo del claustrón se sitúan además una serie de piezas vinculadas con los propios procesos de fabricación — materias primas, moldes, fragmentos recuperados del edificio o residuos del proceso— en referencia a las líneas de producción que albergó el espacio durante su época fabril.

Este proyecto parte de entender el conjunto arquitectónico como archivo, mediado por los usos y por las decisiones de conservación y renovación que se le han ido aplicando, convirtiéndolo en un palimpsesto en el que conviven distintas capas de materia y de sentido. De esta forma, el conjunto de piezas se conforma como una suerte de archivo material que, lejos de pretender convertirse en un objeto cerrado blindado contra el tiempo, se plantea como un archivo en proceso, poroso, sensible a los cambios y en constante negociación con su entorno. Así, en este proyecto se plantea un acercamiento a esos estratos, desdoblar esos pliegues y mostrarlos de manera simultánea, como un monumento al colapso de la historia en el que presente, pasado y futuro se tocan.

Exposición: Entre las formas que van hacia la sierpe y las formas que buscan el cristal

Comisariado por Roxana Gazdzinski y Joaquín Jesús Sánchez

Centro Andaluz de Arte Contemporáneo

04.12.2020 - 09.05.2021

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Being mud is really different from being granite and should be treated differently. Mud lies around being wet and heavy and oozy and generative. Mud is underfoot. People make footprints in mud. As mud I accept feet. I accept weight. I try to be supportive, I like to be obliging. Those who take me for granite say this is not so but they haven’t been looking where they put their feet. That’s why the house is all dirty and tracked up.

Ursula K. Leguin, Being taken for granite.

 

Like a monument to collapse (2020) was born as a dialogue with the place in which it is located: the Monastery of La Cartuja, in Seville, a space traversed —on a material and symbolic level— by numerous historical narratives. Since its origin, this place has a material link with the Guadalquivir river and with the clays of its bed, which led to the settlement of the first Almohad pottery kilns in the area. The Carthusian monastery, founded in 1400, would later become —among others— an earthenware factory, a royal pavilion during the Expo92 and, finally, a monumental complex and a contemporary art centre.

 

Understanding the site as a permeable construction, in which different layers and fragments emerge from and sink in its surfaces, this project proposes a rereading of this building-monument, to reflect on the forms of construction of the history and materialization of memory, in the midst of a moment of collapse (ecological, economic...) like the one we live in, in which the past is blurred and the future denied.

 

Taking as a starting point an original column capital located in the atrium of the church, a series of copies have been generated through processes of reproduction by molds and negative molds. The resulting hollow pieces are made of different materials related to the building - such as clay, marble and granite - in a more or less porous and permeable state. These are located in different interior and exterior spaces, in a straight line, creating a fictitious trace that crosses the building from the atrium to the garden of the cloister. In this way, they reconstruct another possible trace that intersects with the existing ones —those of the kilns of the pottery factory and those of the cloister of the Carthusian monastery— generating yet another time that overlaps and that, in turn, proposes the visitor a different way to walk through the building.

 

In the exhibition space of the cloister there are also a series of pieces related to the manufacturing processes themselves —raw materials, molds, fragments recovered from the building or waste from the process— in reference to the production lines that the space housed during its manufacturing era.

 

I this project, the architectural complex is understood as an archive, mediated by its uses and by the conservation and renovation decisions that have been applied to it, turning it into a palimpsest in which different layers of matter and meaning coexist. In this way, the set of pieces becomes a kind of material archive that, far from aiming to be a closed object shielded against time, is presented as an archive in process, porous, sensitive to changes and in constant negotiation with its surroundings. Thus, this project proposes an approach to these strata, unfolding those folds and displaying them simultaneously, as a monument to the collapse of history in which present, past and future concur.

Like a monument to collapse, 2020. Plaster, silicone, granite, clay, resin, earthenware, steel, water-repellent DM, beeswax, paraffin, marble

Exhibition: Between the forms that go towards the serpent and the forms that seek the glass

Curated by Roxana Gazdzinski y Joaquín Jesús Sánchez

Centro Andaluz de Arte Contemporáneo

04.12.2020 - 09.05.2021